El Evangelio es una gran revelación de Dios, una luz nueva para iluminar todas las cosas de este mundo.
Nos habla de Dios y del hombre y de su relación mutua.
Desde el punto de vista cristiano, la revelación del Evangelio es, en realidad, la "segunda" revelación, porque Dios ya ha hablado en la creación, cuando formó la naturaleza : "Los cielos proclaman la gloria de Dios ; y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Sal 19, 1)
Por eso, hay una vieja tradición de pensamiento cristiana que habla de los "dos libros" de Dios : el de la naturaleza y el de la revelación.
Así lo dice bellamente San Agustín : "Es libro para ti la Sagrada Escritura, para que la oigas.
Y es libro para ti el orbe de la tierra, para que lo veas" * (1).
Con esta imagen se expresa bien cuál es la mente cristiana sobre los dos tipos de saberes que vienen de Dios : el que encontramos en la naturaleza y el que nos llega con la revelación.
Novedades en el libro de la naturaleza
Sobre el origen del hombre y del mundo, antes sólo teníamos el relato del Génesis y algunos mitos y fábulas antiguos.
Desde mediados del siglo XIX, tenemos otro relato sobre el origen de las especies y del hombre, el que inició Charles Darwin, que ha sido completado y perfilado a medida que hemos conocido mejor la genética.