Ciencias SocialesBásico1 respuestas

La frase Mi pluma lo mato lo escribio juan montalvo al enterarse que murio quien me ayudan?

La frase Mi pluma lo mato lo escribio juan montalvo al enterarse que murio quien me ayudan.

Pregunta de Ciencias Sociales · 1 respuesta · 10 votos · mejor respuesta de Sayto

En resumen

Vivió apasionadamente la política de partidos de su país, y su pensamiento liberal estaba fuertemente marcado por el anticlericalismo y la oposición a los dictadores Gabriel García Moreno e Ignacio de Veintenilla.

Respuestas de la comunidad

Mejor respuesta

Sayto
10

Vivió

apasionadamente la política de partidos de su país, y su pensamiento

liberal estaba fuertemente marcado por el anticlericalismo y la

oposición a los dictadores Gabriel García Moreno e Ignacio de

Veintenilla.

Esta obra es conocida en demasía, aunque no siempre

meditada, es la frase con la cual Juan Montalvo sancionó el asesinato de

García Moreno : Mi pluma lo mató.

¡Hasta dónde puede llegar el poder de

la pluma y de su mejor producto : la palabra!

¿De dónde tendrá ese poder?

La palabra en nosotros, auténtica y

actuante, proviene de un centro primero y más hondo, cuya influencia le

anima, le transporta y cuyos mayores favores se llaman virtudes y

gracia.

Ese poder significa, ante todo, que el espíritu humano no está

hecho para las cosas que aparecen a primera vista, sino para pensar,

escuchar, comunicar, compartir y rezar.

La palabra tiene la capacidad de empujar, de guiar, de crear.

Ese

dinamismo se multiplica cuando se hace palabra escrita, pues aumenta su

difusión y su duración.

Como chispas provocadas por la rosa de los

vientos, apunta con distintos efectos y en todas las direcciones.

Nunca

más sublime la palabra como cuando trata de expresar todas las voces de

los seres, sobre todo las voces del alma, y cuando proyecta en los

demás, en colores y formas, en ideas y sugestiones, las luces del cielo.

Nada más potente que la palabra para el levantamiento de la patria, o

también para su ruina.

Semejante a la espada de doble filo, ella penetra

hasta las junturas más remotas del ser, según dice la Escritura.

Ella

transita como una energía imposible de evaluar y como un agente de

servicio a precio inestimable.

Podríamos, entonces, regocijarnos de todo

esto hasta el extremo, si en cada una de esas prerrogativas no se

escondiera también una trampa.

De la belleza, de la verdad, de la

rectitud moral y del misticismo, ella extrae su sentido, pero al mismo

tiempo puede perderlo todo, cuando la pluma sirve para rebajar, mentir,

ocultar y engañar.

La palabra es misteriosa, como nuestra alma y como nuestra vida.

Según

la lección que nos traen los hechos, unas veces es la pequeña gota de

agua que, a fuerza de martilleo, termina por partir las rocas.

Otras

veces es la bala mortífera que de un golpe deriva las murallas.

Es

calidad y es ironía.

Es poema y es insulto.

Es látigo y también un beso.

Es oración y puede ser blasfemia.

Signo de esperanza, pero también de

temblor y de pánico.

Abre caminos a la claridad y al solaz, pero también

enciende rayos y truenos.

La reacción provocada por las joyas del humor y de la protesta que salen

de su corazón, más que de sus manos, demuestra que su pluma taladró muy

adentro, levantó polvaredas, sacudió indiferencias y condenó las

fechorías del acusador con más eficacia que los jueces, por lo general,

tan movedizos y escabrosos.