La mayoría de las bacterias son inofensivas e incluso útiles porque originan los sabores y aromas de ciertos alimentos : queso, yogur, embutidos, etc.
También forman parte de algunos órganos, como la flora del intestino que, además de protegerlo, ayuda en sus funciones.
Otras son perjudiciales, provocan alteraciones en los alimentos y los hacen inadecuados para su consumo : causan la putrefacción de carnes y pescados o leche agria.
Son las denominadas alterantes, que estropean el alimento y limitan, con la ayuda de reacciones físico - químicas, la vida útil del producto.