Las actitudes apropiadas en una época desafiante y sorprendente en los estratos jóvenes de un grupo humano organizado son : Resiliencia, como capacidad para afrontar los obstáculos, prever oportunidades y encontrar modalidades de adaptación sin afectar la integridad moral ni personal.
Emprendimiento, como actitud que combina la capacidad para luchar (conquistar espacios con escasos recursos disponibles) y trabajar (organizar los recursos disponibles de manera eficiente) Ética, como actitud que tendrá por finalidad alcanzar todas las metas planteadas en un contexto respetuoso, sostenible y eficaz.
De este modo la juventud puede asumir diligentemente su rol protagónico en un momento de cambios vertiginosos desde una postura competitiva, solidaria y sobretodo integradora.