Laorganizaciónpolíticade Francia, hacia 1789, era monárquica.
Elreypretendía que su poder derivaba de Dios, a quien únicamente debía cuenta de sus actos.
Sus súbditos no tenían ningún derecho, pero sí él deber de obedecer.
El rey declaraba la guerra y hacía la paz ; comandaba los ejércitos ; determinaba losgastosy fijaba losimpuestos ; nombraba y destituía a los funcionarios y dirigíala administraciónentera.
Las provincias eran administradas por los intendentes, con poder omnímodo y arbitrario.
El rey hacía lasleyes, que eran la expresión de su voluntadpersonal, pues si bien debía tener en cuenta las "costumbres fundamentales del reino", tales costumbres eran contradictorias y vagas, y hubiera sido difícil definirlas claramente.
Además, el rey dirigía laadministracióndejusticia, pues esta se dictaba en su nombre y por funcionarios que él designaba.
Se usaba el tormento para lograr la confesión de los acusados, a quienes se juzgaba en secreto y a los que se aplicaban las penas bárbaras de lasmarcascon hierros candentes, de la picota, del látigo y de la horca.
Lalibertadindividual estaba amenazada constantemente por la policía, que podía aprender a cualquiera con una simple orden del rey, la "cartasellada".
No se daba la causa de la detención porque "tal era la voluntad del rey".
Existía la censurapreviay no existía la libertad de consciencia.