Sin lugar a dudas, la apariencia física es objeto de discriminación, iniciando por el color de piel hasta el uso de diferentes prendas u objetos.
Hoy en día, se siguen viendo muestras de discriminación racial bastante indignantes y que afectan en gran medida los avances sociales a nivel de inclusión y derechos humanos.
Y en el ámbito laboral, aunque no nos guste, aún se siguen manejando normas y esquemas de la ideología social sobre lo que es socialmente aceptado.
También de los parámetros y cánones de belleza que se ajustan a los requerimientos de diferentes plazas de trabajo, por ejemplo trabajos para hombres y mujeres, para afrodescendientes y caucásicos, bien vestidos o no.