Como señala el profesor catalán Gerardo Pisarello (Procesos
constituyentes : Caminos para la ruptura democrática), las asambleas
constituyentes se convocan para derogar las Constituciones existentes y
reemplazarlas por otras.
No existen reglas para determinar cuándo es necesaria una
constituyente.
Sin embargo, la historia demuestra que es un último
recurso en situaciones de crisis profunda.
La asamblea nacional francesa
(1789 - 1791) fue un hito de la soberanía popular.
En los procesos de
descolonización y en los que siguieron a la segunda Guerra Mundial fue
utilizada para nuevos pactos institucionales.
En la región andina y en
países como Islandia y otros del norte de África, han cumplido una
función democratizadora y de rechazo al predominio del mercado sobre los
derechos sociales.