En resumen

Terminado el debate, se procede a votar. La barra patriota escandaliza por cada voto : con vivas si son contrarios al Virrey, con desafueros si son favorables a Cisneros.

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Tolis
9

Terminado el debate, se procede a votar.

La barra patriota escandaliza por cada voto : con vivas si son contrarios al Virrey, con desafueros si son favorables a Cisneros.

La grita se extiende a la plaza, donde los "infernales" - que ahora, han agregado a las cintas blancas una rama de olivo, símbolo de la victoria - se hacen eco de lo que pasa adentro a través de elocuentes señales que se les transmiten desde el Cabildo.

“Continúa la votación con todo este desorden - se quejaría más tarde en su informe el ex Virrey Cisneros - a los que sufragan en favor de la autoridad se les insulta con descaro y escarnio ; a los que opinan en contra se les aplaude no obstante los apercibimientos serios del Cabildo.

Se obliga a prestar los votos en público sin embargo de haber solicitado muchos la votación secreta ; por manera que observando los hombres de bien una formal coacción toman muchos el partido de retirarse ocultamente a sus casas sin emitir sus votos”.

Efectivamente, 25 concurrentes no votan.

A favor del Virrey se pronuncian 64 votos, y 162 en contra.

La extensa jornada sólo termina pasada la medianoche, en que es preciso buscar refugio para ponerse a cubierto “del hambre y el frío”.

El primero en votar es el obispo, pero nadie acompaña.

Su pronunciamiento.

Le sigue Ruiz Huidobro, que vota en los términos de su discurso, y arrastra detrás suyo, entusiasmados, a Vieytes, Feliciano Chiclana, Viamonte y otros.

El voto en favor del Virrey que concita más adhesiones lo emite el oidor Manuel José de Reyes y el voto patriota más acompañado es el de Saavedra, que sufraga en 299 lugar.

Su pronunciamiento dice así : "Que consultada la salud del pueblo y en atención a las actuales circunstancias, debe subrogarse el mando superior que obtenía el Excmo.

Señor Virrey, en el Excm.

Cabildo de esta Capital, ínterin se forma la corporación o junta que debe ejercerlo ; cuya formación debe ser en el modo y forma que se estime por el Excmo.

Cabildo, y no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”.

Así, con ese voto, amplía Saavedra el alcance del de Ruiz Huidobro, al subrayar que es el pueblo quien ejerce originariamente la soberanía.