A principios del siglo XX aparece una nueva forma
de producción con la que evoluciona completamente el esquema de producción y
trabajo que se llevaba hasta el momento : la producción en serie.
Con ella se
podían generar miles de piezas idénticas en una sola línea operativa, ello bajo
técnicas bastante minuciosas y rígidas.
Como consecuencia de esto, las máquinas
se encargaron de todo el trabajo técnico, pudiendo así obtener una mayor
precisión en los productos y en el tiempo, sin embargo, esto hizo que los
trabajadores operarios (mano de obra) tuviesen cada vez más limitaciones para
ejercer su labor.
Es así que el valor del operario más especializado
se veía disminuido, habiendo que bajar también las pretensiones laborales de
los mismos pues ya se podía contratar mano de obra para realizar las
operaciones más simples teniendo a las máquinas haciendo el trabajo más rudo.
Esto afectó en gran forma el nivel de vida en los habitantes de la
ciudad y acentúo más la distinción de clases sociales puesto que todo el
conocimiento que había acumulado un operario por su experiencia laboral pasó a
ser formación para el empresario o el gerente de la empresa, quienes
representaban comúnmente la clase alta y los operarios, que representaban la
clase media, pasaron a clase media baja y baja.
Muchos fueron despedidos y
otros fueron reubicados en puestos con salarios disminuidos.