El Imperio británico comprendió los dominios, colonias, protectorados y otros territorios gobernados o administrados por el Reino Unido entre los siglos XVI y XX, hasta el año 1949.
Durante las primeras décadas del siglo XX,
el Imperio británico abarcaba una población de cerca de 458 millones de
personas y unos 29500000km², lo que significaba aproximadamente una
cuarta parte de la población mundial y una quinta parte de las tierras
emergidas.
Ello lo convierte en el imperio más extenso de la historia.
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El pico propiamente dicho se desarrolló durante unos cien años (el
llamado siglo imperial desarrollado entre 1815 y 1914), a través de una
serie de fases de expansión relacionadas con el comercio, la colonización y la conquista, además de períodos de actividad diplomática.
Probablemente, el punto de máximo auge imperial puede situarse entre 1880 y 1930.
El Imperio incrementó la tecnología, el comercio, el idioma y el
gobierno británicos por todo el mundo.
La hegemonía imperial contribuyó
al espectacular crecimiento económico del Reino Unido y al peso de sus
intereses en el escenario mundial.
En la actualidad, países que son
potencias mundiales o de una gran importancia política mundial son
herederos del Imperio.