La evolución biológica es concreta, acumulativa y lenta, no intencional y responde a las necesidades de adaptación al cambio ecológico, modificando a los organismos a largo plazo.
Los cambios que se generan no son perceptibles en el curso de una vida humana razón por la cual vemos este proceso evolutivo como algo lejano y distante a nosotros.
La evolución cultural, relacionada con la evolución cerebral, de la cognición compleja y de la interacción social se basa en algo nuevo, lo simbólico como abstracción de lo concreto, introduce la intención y el propósito en las acciones humanas, se apoya en el pensamiento, el lenguaje y la generación de ideas que conduce al origen de las normas, de la moral y de la ética buscando regular la interacción social y se apoya en la producción de instrumentos para transformar para si la naturaleza de la cual se proviene y lograr un desarrollo material que permita un mejor bienestar individual y social.
La evolución cultural a diferencia de la biológica es rápida y produce un conocimiento acumulativo consciente al servicio del mismo humano.