En resumen

Respuesta : í, pinchan ; pero no son espinas, sino aguijones. Las rosas, las plantas más conocidas y valoradas por su belleza y aroma (durante el Impero romano ya se cultivaban), portan en sus tallos una especie de prolongaciones de la epidermis rígidas y punzantes.

Mejor respuesta

Irmamatiassuare
5

Respuesta : í, pinchan ; pero no son espinas, sino aguijones.

Las rosas, las plantas más conocidas y valoradas por su belleza y aroma (durante el Impero romano ya se cultivaban), portan en sus tallos una especie de prolongaciones de la epidermis rígidas y punzantes.

Digamos que son protuberancias de su ‘piel’ y, a diferencia de las espinas (como habitualmente nos referimos a ellas de forma errónea), no tienen vasos conductores, por eso se pueden desprender fácilmente del tallo sin desgarrar los tejidos.

Explicación :