En cierta ocasión, Ignacio, el menor de los hijos de la familia Melchor, se perdió ; sus dos hermanos mayores, Jacinto y Eugenio, lo buscaron por cada lugar de la localidad, de los que solía visitar Ignacio, estuvieron avocados a la tarea durante toda la mañana.
Sus padres, angustiados, no sabían que más hacer, habían avisado a las autoridades, habían contactado a todos los vecinos, pero Ignacio no aparecía.
Cerca de las tres de la tarde, Ignacio entró por la puerta del patio, su hermano Eugenio lo vio y exclamó : ¡Apareció!
, toda la familia corrió al encuentro del ausente, quien relató que estaba buscando un listón para su mascota.
Nunca pensaron que Ignacio iría a la zona comercial sin la compañía de un adulto, por lo que después de eso, Ignacio debía informar a sus mayores a dónde iba, antes de salir de casa.