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Una fabula sobre el conejo y la tortuga?

Una fabula sobre el conejo y la tortuga.

En resumen

Yo me se una ! Pero no es un conejo es una liebre pero sin la tenias que escribir con tus propias palabras solo cambia la liebre por el conejo Mi fabula : En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz.

Mejor respuesta

Krishelvalentina
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Yo me se una !

Pero no es un conejo es una liebre pero sin la tenias que escribir con tus propias palabras solo cambia la liebre por el conejo

Mi fabula : En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa, porque ante todos decía que era la más veloz.

Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.

- ¡Miren la tortuga!

¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa!

- decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, conversando entre ellas, ala tortuga pronto se le ocurrio hacerle una rara apuesta a la liebre.

- Estoy segura de poder ganarte una carrera - le dijo.

- ¿A mí?

- preguntó, asombrada, la liebre.

- Pues sí, a ti.

Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy divertida, aceptó.

Todos los animales se reunieron para presenciar la carrera.

Se señaló cuál iba a ser el camino y la llegada.

Una vez estuvo listo, comenzó la carrera entre grandes aplausos.

Confiada en su ligereza, la liebre dejó partir a la tortuga y se quedó remoloneando.

¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura!

Luego, empezó a correr, corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio, pero, eso sí, sin parar.

Enseguida, la liebre se adelantó muchísimo.

Se detuvo al lado del camino y se sentó a descansar.

Cuando la tortuga pasó por su lado, la liebre aprovechó para burlarse de ella una vez más.

Le dejó ventaja y nuevamente emprendió su veloz marcha.

Varias veces repitió lo mismo, pero, a pesar de sus risas, la tortuga siguió caminando sin detenerse.

Confiada en su velocidad, la liebre se tumbó bajo un árbol y ahí se quedó dormida.

Mientras tanto, pasito a pasito, y tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta.

Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.

Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás : No hay que burlarse jamás de los demás.

También de esto debemos aprender que la pereza y el exceso de confianza pueden hacernos no alcanzar nuestros objetivos.

Epero y te aiga ayudado : ).

Una fabula sobre el conejo y la tortuga — Saberio | Saberio