Los factores físicos que hicieron posible este asentamiento fueron los grandes ríos, la fertilidad de las tierras, que permitieron desarrollar las primeras ciudades, haciéndolos territorios dedicados a la agricultura de regadío.
En el Oriente Cercano la agricultura era autóctona y gracias a ello algunas especies vegetales pudieron ser domesticadas como el trigo y la cebada, el pastoreo y la aparición de la escritura, surgió paralelamente en Mesopotamia y Egipto 3500 a.
C. esto debido a las nuevas exigencias administrativas y comerciales trayendo como consecuencia el aumento demográfico.