Habia una vez en un país muy muy lejano un hermoso prado que se caracterizaba por tener un clima agradable, gran vegetación y fuentes coloridas que hacían del lugar uno muy confortable, llamativo y mágico, en aquel lugarvivía un pequeño y diminuto dragón que le gustaba mucho escuchar las melodiosas canciones de un duende tocando la flauta, que se sentaba cerca al rio y emitía dichos sonidos que se escuchaban en todo el lugar.
La primera vez que el dragón escucho al duende, se sintió muy identificado y persuadido por la música, que se escondió en una cueva cercana al lugar para poder escuchar sin interferencia ni molestia alguna, el dragón era muy cauteloso para que no lo vieran y así no asustar al duende.
Y así fue tomando amor por la música y fabrico una flauta el mismo, aprendió a tocarla y acompañaba al duende en sus melodías, haciendo que se escuchara más fuerte y llamativo .
FIN.