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Por fabor lo necesito para hantes de las 7 de la nocheel poema de pachacamac de beto mendes?

Por fabor lo nesecito para hantes de las 7 de la noche el poema de pachacamac de beto mendes.

Pregunta de Castellano · 1 respuesta · 9 votos · mejor respuesta de Elandres021201

En resumen

Yo soy Juan Atampam, Blas Llaguarcos, Bernabé Ladña, Nací y agonicé en Chorlaví, Chamanal y Tanlagua, Si, mucho agonicé Sudor de sangre tuve en mis venas Añadí así más dolor y blancura a la cruz que trajeron mis verdugos. A mi tam. A José Vacacela tam. A Lucas Chaca tam.

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Mejor respuesta

Elandres021201
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Yo soy Juan Atampam, Blas Llaguarcos, Bernabé Ladña,

Nací y agonicé en Chorlaví, Chamanal y Tanlagua,

Si, mucho agonicé

Sudor de sangre tuve en mis venas

Añadí así más dolor y blancura a la cruz que trajeron mis verdugos.

A mi tam.

A José Vacacela tam.

A Lucas Chaca tam.

En medio de plaza de Guápulo y en rueda de otros naturales

nos trasquilaron hasta el frío la cabeza.

Oh, Pachacámac, Señor del infinito

nunca sentimos más helada tu sonrisa,

y al páramo subimos desnudos de cabeza,

a coronarnos, llorando con tu sol.

Y a Melchor Pumaluisa, hijo de Guápulo,

en medio de patio de hacienda, con cuchillo de abrir chanchos,

cortáronle testes.

Obligándole a caminar a patadas

delante de nuestros ojos llenos de lágrimas.

A cada golpe, echaba chorros de sangre,

hasta que cayó muerto y la flor de su cuerpo.

Y vuestro teniente de justicia mayor

José de Uribe : "Te ordeno".

Y yo con otros mitayos le llevábamos a todo pedir

para sus paseos, en hamaca, de casa en casa.

Mientras tanto mujeres con hijas mitayas,

a barrer, a carmenar, a hilar, a tejer,

a lamer platos de barro - nuestra hechura, -

Y a acostarse con viracochas,

nuestras flores de dos muslos,

para traer al mestizo, verdugo venidero.

Ya sin paga, sin maíz, sin runa - mora,

ya sin hambre de tanto no comer ;

sólo calavera, llorando granizo viejo por mejillas,

llegué trayendo frutos de la yunga.

Cuatro semanas de ayuno.

Encontré a mi mujer partida en dos por Alférez Quintanilla,

Mujer, convivienta de éste, mató dos hijos míos a latigazos.

Pachacámac, Pachacámac

y yo, a la vida

así morí.

Y de tanto dolor, siete cielos

por setenta soles, Pachacámac,

mujer pariendo mi hijo, le torcí los brazos.

Ella, dulce ya de tanto aborto, dijo :

"Quiebra maqui de guagua ;

quiebra pescuezo de guagua ;

no quiero que sirva

que sirva de mitayo a viracochas".

Quebré.

Y entre Curas, tam, unos pareciendo, buitres, diablos, había.

Iguales.

Peores que los de dos piernas.

Otros decían : "Hijo, amor a Cristo".

Unos decían : "Contribución, mitayo, a trabajar en mi hacienda,

a tejer dentro de iglesia,

cera para monumento,

aceite para lámpara,

huevos de ceniza,

doctrina y ciegos doctrineros.

Vihuela, india a la cocina, hija a la cama.

Así dijeron.

Obedecí.

Y después : Ron, Manuel, Salva, Antonio, Miguel,

leña, carbón, huevos, pescado, piedras, ceniza,

mujeres, hija, runa - llama

runa - llama que en tres meses

comiste más dos mil corazones de hijas.

Y a mujer que tam comistes

cerca de oreja de marido y de hijo,

noche a noche.

Brazos llevaron al mal.

Ojos al llanto.

Hombros al soplo de tus fuetes,

Mejillas a lo duro de tus botas.