En resumen

¡Ay, prima, tesoro mío! , ruiseñor en la nevada, deja tu boca cerrada al imaginario frío, no es de hielo mi desvío, que aunque atraviesa el mar, el agua me ha de prestar nardos de espuma y sosiego para contener mi fuego cuando me vaya a quemar.

Mejor respuesta

Nancysms5771
9

¡Ay, prima, tesoro mío!

, ruiseñor en la nevada, deja tu boca cerrada al imaginario frío, no es de hielo mi desvío, que aunque atraviesa el mar, el agua me ha de prestar nardos de espuma y sosiego para contener mi fuego cuando me vaya a quemar.