NIÑO : (temerosamente) Gente de paz?
NIÑO : (temerosamente) Gente de paz. ZAPATERA : (abriendo) ¿Eres tú? (Melosa y conmovida) NIÑO : Sí, señora Zapaterita. ¿Estaba usted llorando? ZAPATERA : No, es que un mosco de esos que hacen piiiii me ha picado en este ojo. NIÑO : ¿Quiere usted que le sople? ZAPATERA : No, hijo mío, ya se me ha pasado. (Le acaricia. ) ¿Y qué es lo que quieres? NIÑO : Vengo con estos zapatos de charol, costaron cinco duros, para que los arregle su marido. Son de mi hermana la grande, la que tiene el cutis fino y se pone dos lazos, que tiene dos, un día uno y otro día otro, en la cintura.