Or : La historia está narrada por un narrador intradiegético en 1° persona del plural nosotros, en dicho uso de la 1° persona del plural existe de manera implícita un Yo que domina la narración e impone sus percepciones :
No vamos por el anís, ni porque hay que ir […] Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano (p.
433).
La posición del narrador es focalizada pues conoce únicamente aquello que percibe :
Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja, encogimiento de hombros por parte de los vecinos (p.
434).