CastellanoBásico1 respuestas

Necesito un cuento señalando sus partes?

Necesito un cuento señalando sus partes.

En resumen

Introducción Había una vez tres cerditos que eran hermanos y se fueron por el mundo a conseguir fortuna. El más grande les dijo a sus hermanos que sería bueno que se pusieran a construir sus propias casas para estar protegidos.

Mejor respuesta

Nenamari2
8

Introducción

Había una vez tres cerditos que eran hermanos y se fueron por el mundo a conseguir fortuna.

El más grande les dijo a sus hermanos que sería bueno que se pusieran a construir sus propias casas para estar protegidos.

A los otros dos les pareció una buena idea, y se pusieron manos a la obra, cada uno construyo su casita.

DESARROLLO

La mía será de * * * * – dijo el más pequeño - , la * * * * es blanda y se puede sujetar con facilidad.

Terminaré muy pronto y podré ir a jugar.

El hermano mediano decidió que su casa sería de madera : – Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores, – explicó a sus hermanos, – Construiré mi casa en un santiamén con todos estos troncos y me iré también a jugar.

El mayor decidió construir su casa con ladrillos.

– Aunque me cueste mucho esfuerzo, será muy fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo del lobo.

Le pondré una chimenea para asar las bellotas y hacer caldo de zanahorias.

Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con el problema : - ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo, al Lobo!

– ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo Feroz!

Detrás de un árbol grande apareció el lobo, rugiendo de hambre y gritando : – Cerditos, ¡me los voy a comer!

Cada uno se escondió en su casa, pensando que estaban a salvo, pero el Lobo Feroz se encaminó a la casita de * * * * del hermano pequeño y en la puerta aulló : – ¡Cerdito, ábreme la puerta!

– No, no, no, no te voy a abrir.

– Pues si no me abres… ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!

Y sopló con todas sus fuerzas, sopló y sopló y la casita de * * * * se vino abajo.

El cerdito pequeño corrió lo más rápido que pudo y entró en la casa de madera del hermano mediano.

– ¡Quién teme al Lobo Feroz , al Lobo, al Lobo!

– ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo Feroz!

– cantaban desde dentro los cerditos muy asustadizos.

De nuevo el Lobo, más enfurecido que antes al sentirse engañado, se colocó delante de la puerta y comenzó a soplar y soplar gruñendo : – ¡Cerditos, abridme la puerta!

– No, no, no, no te vamos a abrir.

Pues si no me abrís… ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!

La madera crujió, y las paredes cayeron y los dos cerditos corrieron a refugiarse en la casa de ladrillo de su hermano mayor.

– ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo, al Lobo!

– ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo Feroz!

– cantaban desde dentro los cerditos.

El lobo estaba realmente enfadado y hambriento, y ahora deseaba comerse a los Tres Cerditos más que nunca, y frente a la puerta dijo : – ¡Cerditos, abridme la puerta!

– No, no, no, no te vamos a abrir.

– Pues si no me abrís… ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!

Y se puso a soplar tan fuerte como el viento de invierno.

DESENLACE

Sopló y sopló, pero la casita de ladrillos era muy resistente y no conseguía derribarla.

Decidió trepar por la pared y entrar por la chimenea.

Se deslizó hacia abajo… Y cayó en el caldero donde el cerdito mayor estaba hirviendo sopa de nabos.

Escaldado y con el estómago vacío salió huyendo hacia el lago.

Los cerditos no lo volvieron a ver.

El mayor de ellos regañó a los otros dos por haber sido tan perezosos y poner en peligro sus propias vidas, y si algún día vais por el bosque y veis tres cerdos, sabréis que son los Tres Cerditos porque les gusta cantar : – ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo, al Lobo!

– ¡Quién teme al Lobo Feroz, al Lobo Feroz!