¿ME PUEDES DECIR QUE SUSTANTIVOS HAY EN ESTE CUENTO?
¿ME PUEDES DECIR QUE SUSTANTIVOS HAY EN ESTE CUENTO? EL PÁJARO DORADO O LA MUJER QUE VIVÍA BAJO UN ÁRBOL DE PAN La joven levantó el rostro y vio frente a ella a un extraño hombrecillo. Vestía una parda túnica y llevaba en la mano una jaula llena de pájaros de los más variados y hermosos colores. Parecían muy asustados y golpeaban violentamente contra los barrotes de su prisión pretendiendo de esta manera recobrar su libertad. A los lejos se escuchaban el rumor del río y gritos entrecortados de los moradores de la selva. Ella contempló sorprendida al extraño personaje y pensó : —¿De dónde vendrá? ¿Cómo no lo he visto acercarse. ¿No será acaso un duende? Mas el hombre interrumpió su pensamiento. —Quiero que guardes esta jaula por unos días. —¿Por qué has aprisionado a esas pobres avecillas? ¿Qué vas a hacer con ellas? —Las venderé en el pueblo cercano. Pero antes debo internarme otra vez en la selva, para ir en busca del pájaro dorado, que es el más hermoso de todos. —He oído hablar de él, pero nunca lo he visto. Creo que solo existe en la leyenda. —Yo sabré encontrarlo. Cuida mientras tanto de mis pájaros y te daré buena recompensa. Pero recuerda que si los dejas escapar te ocurrirá una desgracia. La mujer iba a negarse. Quería decirle que ella no tenía tiempo para buscarles el sustento, atareada como estaba en su choza, o cultivando la pequeña chacra. Además debía de llevar la comida a su marido que trabajaba en el aserradero. Pero cuando intentó excusarse notó con sorpresa que el hombrecillo había desaparecido. El esposo volvió esa tarde muy cansado, y al escuchar el bullicio de las aves enfureció. —¿De dónde has sacado estos pájaros? ¿Cómo puedo entregarme al sueño con esta algarabía? Ella le explicó que un hombrecillo se los había dejado a guardar, pero el marido no quiso escucharla y abriendo la puerta de la jaula puso a todas las aves en libertad. Luego se echó a dormir como si nada hubiese sucedido. Al día siguiente volvió el cazador y cuando preguntó por los pájaros, la mujer no tuvo más remedio que confesarle la verdad : habían huido hacia la selva. El hombrecillo al escuchar se transfiguró. Empezó a gritar, mientras golpeaba la tierra lleno de ira. La mujer asustada corrió a refugiarse dentro de su choza. Aquella tarde lo encontró otra vez a la orilla del río. Estaba más tranquilo y parecía haber olvidado lo ocurrido. Luego se despidió de ella con estas palabras : —Ya no importa que se hayan perdido todos los pájaros, porque al fin encontré al ave dorada… Y antes de que la mujer pudiera responder, el cazador desapareció entre la espesura. Esa noche esperó a su marido inútilmente. Este no volvió. Ella permaneció con el oído atento a todos los ruidos que venían del bosque. Hacia el amanecer le pareció escuchar una voz lastimera que decía : —¡Aquí estoy, María. ¡Aquí estoy! Buscó por todas partes y no halló ánima viviente en las cercanías. Fue hasta el aserradero y preguntó por su esposo, pero nadie lo había visto. Recorrió los tambos y cafetales que él solía frecuentar, mas no halló rastro ninguno. Cuando volvía a su choza encontró sobre el tejado al pájaro dorado y escuchó su voz lastimera que decía : —¡Aquí estoy, María. ¡Aquí estoy! Una terrible sospecha se apoderó de ella… ¿No se habría convertido su esposo en ese pájaro dorado? Muy temprano se levantó al día siguiente y buscó en los alrededores. Encontró un inmenso árbol del pan y apoyada en el tronco vio a una mujer muy anciana a quien faltaba una mano y solo tenía el ojo derecho. Le preguntó si no había visto a su esposo y ella respondió : —Te diré dónde lo puedes encontrar, si me das tus hermosas trenzas. Sin vacilar la joven se cortó el cabello y se lo dio a la anciana, quien lo puso sobre su cabeza. Y entonces le dijo : —El cazador ha convertido a tu esposo en ese extraño pájaro. Para que recobre su apariencia tienes que buscar entre la selva el arroyo verde y rociar con esa agua su cabeza. Pero recuerda que esto solo ocurrirá durante la luna llena. No te debes extrañar si por un tiempo conserva el rostro de un pájaro.