En un pueblo pequeño, donde la utopía se vuelve realidad, y dondees factible encontrar patrañas, existe un viejo cicatero que todas las tardes se reúne con sus amigos ancianos para charlar.
Cierto día este viejo dijo un sucinta aclaración : "Deberiamos diseminar las puingues mentiras de este pueblo y así los demás pueblos nos loarán".
Y aunque nadie le hizo caso el viejo decidió dejar de mentir, para tratar de inspirar a la gente, pero como a nadie le importaba lo que le viejo hacía o dejaba de hacer, este se fue de aquel pueblo, donde solo mentiras se pueden encontrar.