En resumen

La hermana malvada Nadie había querido jamás a Paty como su hermana Azul.

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Valenprinces
8

La hermana malvada

Nadie

había querido jamás a Paty como su hermana Azul.

La adoraba despierta con todos

los sentidos e incluso tenía sueños rutinarios en los que se paseaba junto a su

hermana gemela en un mundo donde no había más individuos que ellas dos : y eran

felices, y se querían intensamente.

Pero a la

luz del día las cosas eran diferentes.

Azul tenía un carácter muy posesivo y

cada vez que su hermana Paty intentaba hacer algo con lo que ella no estuviera

de acuerdo, tenía que someterla a sus torturas ; sentía que así debía ser para

que su hermana comprendiera lo mucho que ella la amaba.

El tiempo

pasó y fue separando lentamente a las hermanas ; aunque no en el corazón de

Azul, que siguió amando a su hermana hasta el último minuto de su vida.

De

hecho, en el instante que sufrió aquel trágico accidente que le quitó la vida,

su último pensamiento fue para Paty.

A Paty la

entristeció muchísimo la muerte de su hermana ; no obstante, estaba acostumbrada

a seguir adelante, así que, como lo había hecho tantas veces, impidió que la

tristeza la estancara y continuó viviendo.

Y cuando consiguió recuperar la

estabilidad en su vida ; cuando dejó de llorar la pérdida y retomó sus

actividades de siempre, algo pasó que la fundió en la más absoluta incertidumbre.

Una tarde

mientras observaba a la gente que viajaba a su lado en el tren un recuerdo

afloró intensamente de su interior.

No fue el hecho de evocar un instante lo

que llamó su atención - los medios de transporte eran un espacio ideal para viajar

a otros momentos de su vida - , sino el darse cuenta de que ese recuerdo no le

pertenecía.

A partir de ese día comenzaron a asaltarla imágenes, momentos y

emociones que jamás había experimentado.

Y cuanto más recordaba más segura

estaba de que esos instantes le pertenecían a Azul.

Desde

entonces, su vida nunca volvió a ser la misma.

Comenzó a vivir en el recuerdo

de su hermana y pudo conocer en carne propia cuánto la había amado la pequeña

Azul.

Y también supo que ya era demasiado tarde para todo.

La imposibilidad de

sanar el pasado le pesó como no le había pesado la pérdida, y la acompañó para

siempre.