Era un día soleado en las montañas : yo estaba sol@ en casa viendo como los árboles del bosque se movían al ritmo del viento.
Yo estaba tranquil@, pero de repente un ciervo salió del bosque corriendo con la expresión de miedo, no muy bien dibujado en su rostro.
Al principio me pareció extraño, pero luego vi salir a un hombre gigantesco del bosque con una escopeta ; y de repente, supe qué hacer.
Hube de salir de mi casa e intentar salvar al ciervo hablando con aquel cazador.
Él me dijo que era su trabajo y que no podía hacer nada para evitarlo, pero al final cedió.
Siguió merodeando por ahí, al igual que el ciervo.
Cuando pensaba que ya se iban, el cazador sacó la escopeta y disparó al ciervo.
Yo me quedé observando un momento, pero luego tuve que apartar la mirada porque lo estaba atando con unas cuerdas, posiblemente, para llevárselo cómodamente.
Al cabo de un rato, empezó a relampaguear y a tronar, lo que luego se convirtió en una nevada contundente.
Al atardecer, cedió la nieve y la lluvia y, al fin, pude salir para ver el lugar donde aquel ciervo había muerto.