Era un día tranquilo, derepente, apareció un platillo volante.
Dentro había un alienígena, era verde, parecía inteligente, porque me dijo que había construido esa nave el solo.
Le lleve a mi casa, estábamos en la cocina, cuando llego mi madre y le tuve que esconder en el congelador.
Cuando mi madre se fue salimos al jardín, me dijo que el adoraba la vegetación.
Mama después me llevo a la feria, tuve que disfrazar al alien para que no se diese cuenta, nos subimos a : la montaña rusa, la noria y a una nueva atracción llamada "el platillo giratorio".
Y comimos perritos calientes, al alien creo que no pudo hacer bien la digestión.
Y al final, por la noche, se fue.