Valentina se levanto temprano ese dia, tenia poco tiempo antes de que llegara el camión de mudanza y aun no habia terminado de empacar sus cosas.
Rápidamente tomó un baño, se vistió y desayunó.
Tenia tanto que hacer, primero debía recoger todo el desorden que veía alrededor en su cuarto, y encima tenía que empacar toda la vajilla y sus utensilios de arte que utilizaba en su trabajo.
Era poco lo que había hecho, apenas había empacado y limpiado lo de dos habitaciones y el camión llegaría en poco tiempo.
Al ver que seguramente el tiempo no le alcanzaria para todo, Valentina entonces se resignó a llamar a un par de amigos, ofreciendoles dinero a cambio de que le ayudaran a empacar todo a tiempo.