Carolina era una chica risueña, dulce y encantadora que le gustaba irse a bañar al aire libre ; Se encontraba en la orilla de un río cuando de repente vio un enorme caimán, esta corrió rápidamente, sin embargo, no logró dar el grito de alerta a su amigo Miguel a tiempo ; Miguel era un hombre guapo y muy atractivo que también le gustaba bañarse en el río.
Antes de que la desgracia alcanzara a Carolina, cerca de allí estaba Blanca, una linda jovencita amiga de ambos, quien plácidamente se bañaba sin percatarse de que el mortal animal estaba al acecho.
En tanto, Miguel, silente, pensaba : con suerte estará indemne a nuestro regreso.
Al poco rato, unos 10 minutos a lo sumo, finalmente el horrible animal alcanzó el curso de agua, pero no alcanzaba atacar a ninguna de las chicas.
Después, al cabo de un tiempo hurgando angustiosamente río abajo por fin Miguel logró encontrar al animal que atraparía para que no les hiciera daño a sus amigas ; El caimán estaba como distraído y este lo atrapó.
Tiempo más tarde Miguel se preguntaría : ¿Qué hacía Carolina a las orillas del río?
¿Por qué no la socorrió de inmediato?
Los reproches propios y ajenos le asaltaban procurando el desvío de la culpa de no darse cuenta antes.
Y entonces luego de que el susto pasó, los tres amigos se fueron de aquel río que prometieron jamás volver.