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Cuento de las 3 viudas quien confirmo la sospecha?

Cuento de las 3 viudas quien confirmo la sospecha.

En resumen

Don Melitón es un anciano ya octogenario y con solvencia económica, que ofrece matrimonio a doña Micaela, joven viuda que vive con su madre, doña Martina.

Mejor respuesta

Muelita
6

Don Melitón es un anciano ya octogenario y con solvencia económica,

que ofrece matrimonio a doña Micaela, joven viuda que vive con su madre,

doña Martina.

Micaela rechaza cortésmente a don Melitón, porque está

enamorada de don Pablo, un galán que aparenta ser decente pero que en

realidad es un pillo redomado, aunque por lo pronto sabe mantener las

buenas apariencias.

Don Melitón se resigna al rechazo de doña Micaela y

entonces propone matrimonio a doña Martina, quien también es viuda.

Ésta

se muestra sorprendida, y prefiere no dar todavía una respuesta, pero

la aparición de una tercera viuda, doña Clara, quien mira a don Melitón

con ojos coquetos, hará entrar en celos a doña Martina.

A partir de entonces se suceden una serie de enredos.

Sale de la casa

doña Clara justo cuando entra don Pablo, el novio de Micaela.

Doña

Clara saluda cariñosamente a éste como “don Pedro”, lo cual origina la

suspicacia de doña Micaela.

Pablo trata de explicarle, diciendo que se

llamaba “Pedro Pablo”, por lo que algunos lo llamaban Pedro y otros

Pablo ; y que conocía a Clarita pero que no había nada entre ellos dos,

que por lo demás le parecía fea.

Luego ingresa doña Martina, quien hace

saber a su hija que aprueba su matrimonio con don Pablo, y que ella

también se casaría, aunque sin decir por lo pronto con quien (aunque

todos se imaginan que se refiere a don Melitón).

Don Melitón aparece

otra vez y doña Martina le presenta a don Pablo como el novio de su

hija.

Ambos, don Melitón y doña Martina, anuncian también que ya habían

decidido casarse.

De pronto, llega un criado trayendo una carta para don

Melitón.

Éste la lee para sí, pero se niega a enseñarla a doña Martina y

se despide.

Doña Martina vuelve a caer en celos y cree que la misiva la

ha enviado doña Clarita.

Acto segundo

Nuevamente se encuentran don Melitón y doña Martina, quien le insiste

en saber quien le envió a carta, y que era lo que decía.

Don Melitón se

niega firmemente a darle detalles y se arma una tremenda discusión.

A

tal punto llega todo que don Melitón decide renunciar a casarse con doña

Martina, aunque le promete su amistad y su herencia.

Doña Martina no se queda tranquila e insiste en averiguar sobre doña

Clarita.

Esta precisamente vuelve a aparecer en la casa.

Doña Martina le

pregunta si conoce a don Melitón, recibiendo una respuesta negativa.

Sale doña Clara y nuevamente entra don Pablo.

Este trata de cosechar a

río revuelto y afirma haber visto entrar al viejo Melitón donde vivía

doña Clara, y que, según su parecer, ambos tramaban algo.

Don Pablo

propone a las dos, madre e hija, unir fuerzas para vencer las argucias

del viejo.

Acto tercero

Doña Martina y su criada Juana salen de casa.

Aparece otra vez don

Melitón, que encuentra sola a doña Micaela.

Aprovecha don Melitón para

enseñarle la carta que recibiera, que estaba firmada por una tal María

Campana, quien le pedía que fuera a visitarle a su casa para contarle un

secreto sobre el novio de Micaela.

Don Melitón dice haber ido a esa

cita y que en ella se enteró que el tal don Pablo no era sino un

farsante que se hallaba ya comprometido con otra, precisamente con la

misma María, la remitente de la carta.

Don Melitón le hace saber a

Micaela que estaba dispuesta a protegerla como a un padre y ella le

agradece efusivamente, mientras que él le aprieta la mano con emoción.

De pronto entra don Pablo, quien se hace de aspavientos reprochando a

doña Micaela el preferir a un viejo, traicionando a la vez a su madre.

Don Melitón, furioso, le encara y le pone al descubierto su engaño.

Pablo niega cínicamente la acusación y reta a don Melitón a batirse en

duelo por el agravio que supuestamente recibía, pero entonces regresa

doña Martina.

Don Pablo le cuenta a ésta su versión de los hechos, y ya

le creía doña Martina, cuando aparece doña Clara, quien confirma con

documento en mano, que don Pablo se hacía llamar Pedro de Juanelo, y que

estaba casado con una tal María Andica.

Don Pablo es puesto así al descubierto y recibe los insultos de

todos.

Pero aún quedaban más revelaciones : doña Clara revela que la tal

María Andica era nada menos que ella misma.

La razón por la que ambos,

don Pablo y doña Clara, habían cambiado de nombre al momento de casarse,

era esta : doña Clara, que era viuda de un marino, quiso seguir cobrando

su sustanciosa pensión de viudez (montepío), maniobra a la que se

prestó don Pablo.

Sin embargo, después del matrimonio, don Pablo

continuó llevando su vida licenciosa, creyendo que doña Clara no lo

denunciaría por temor a perder su pensión.

La desvergüenza de don Pablo

había sido pues el motivo por lo que doña Clara decidió ponerlo al

descubierto, enviando a don Melitón la carta antedicha.

Descubierto, don Pablo se da a la fuga, y Micaela, que tan enamorada

estaba, se siente engañada y dispuesta a contraer matrimonio con don

Melitón ;