En Tijuana, en el norte de México, se concentran miles de personas, sobre todo de Honduras, que esperan pedir asilo en Estados Unidos tras una marcha a pie que emprendieron desde varios países de Centroamérica hace semanas en busca de una vida mejor.
La policía antimotines tuvo que detener a los manifestantes para evitar una posible agresión.
Hubo momentos de tensión en que se empujaron y lanzaron botellas de agua.
El reto de las caravanas de emigrantes para la única "ciudad santuario" de México
Los emigrantes fueron retenidos dentro del albergue, en el deportivo Benito Juárez.
Algunos, se asomaban a las rejas y veían la escena con perplejidad.
"Nosotros venimos huyendo de la violencia.
Queremos paz", contaba Carlos, enseñando sus manos deformes por un ataque.