El autor de esta obra es el poeta Rubén Darío.
Este poema pertenece a la introducción de "Epístolas y Poemas".
En esta edición Darío pretende recuperar su figura, la de uno de los poetas más grandes de la literatura hispanoamericana.
A lo largo de las diferentes obras recogidas en el volumen se puede apreciar la evolución de Darío desde una primera etapa donde todavía estaba vinculado al romanticismo español y a Victor Hugo hasta la nueva concepción con influencia parnasiana.
En este extracto el dedica su lírica a la primavera, estación del año que no vivirá al comenzar su embarcación, aunque también puede estar dirigido a una señorita que deja en tierra firme o a algún otro ser querido, haciendo uso de la metáfora.