El acoso sexual es un acto de coerción o intimidación de corte sexual en el cual se hace una propuesta indecente o se promete una recompensa a cambio de favores de intimidad, y dicho acto en la mayoría de los contextos jurídicos es ilegal.
En la actualidad, concretamente en los meses finales del pasado año 2017, diversos escándalos de acoso sexual inundaron los tabloides de farándula, en donde diversas acusaciones de actos de este estilo saltaron a la luz pública, señalando como autores de estos a figuras como el actor Kevin Spacey, el director Brett Rattner, y especialmente al productor fílmico Harvey Wenstein.
Mucho de esto habla de como unos pocos aprovechan su poder y sus influencias en busca de favores sexuales, pensando además que por ser quienes son, no sufrirán consecuencia alguna, sin embargo, mujeres como Rose McGowan (quien fue la primera en alzar su voz contra el acoso sexual en Hollywood) han inspirado a otros a no quedarse de brazos cruzados y hacer valer sus derechos como personas, y en especial, este mensaje no solo sería para las luminarias del séptimo arte, sino para las personas en general, quienes no deben ser tratados como objetos, y para aquellos que aspiran ganar un favor íntimo solo por un bonito trato o por ser jovial con un hombre o una mujer.
Si una persona desea favores sexuales, existen sitios que solo piden un pago a cambio de estos, y obvio, por ser sitios mal vistos por la sociedad, estaría sometido a una posible vergüenza social, pero no acose a otros, que nadie es objeto sexual de nadie, los individuos no somos productos exhibidos en una carnicería el cual puedes escoger a placer.