Los organismos vivos requieren, para mantener la vida, buena condición y realizar todas sus funciones, del aporte adecuado de nutrientes y oxígeno.
La función de transportar nutrientes y oxígeno la cumple el aparato circulatorio, siendo el corazón el responsable de impulsar la sangre en este sistema ; su morfología, que lo compartamentaliza en 4 cámaras (2 aurículas y 2 ventriculos) permite : 1.
El paso de sangre no oxigenada a los pulmones para el intercambio gaseoso 2.
La recepción y bombeo de sangre ya oxigenada a todo el cuerpo.
Si estas divisiones en el corazón no existieran, el aporte de oxígeno necesario para la estabilidad celular y el buen funcionamiento de los órganos se vería disminuido, constituyendo esto un riesgo para la salud e incluso la vida de del organismo.
Un ejemplo de esto, en la vida real, lo representan las malformaciones congénitas que implican comunicación entre los ventrículos : los niños afectados por esto no podrán desarrollarse, cumplir todas sus funciones, y el riesgo de morir es elevado.