La actividad física es esencial para la salud de las personas ancianas.
Lo importante es realizar un chequeo médico previo, aumentar el ritmo lentamente y tener continuidad.
La natación, caminatas y la bicicleta serían muy beneficiosas para muchas personas mayores.
El ejercicio habitual puede ayudar emocionalmente a los ancianos de salud delicada sin causarles dolor, indicó un nuevo estudio.
Estos resultados se suman a la evidencia de que la actividad puede ofrecer beneficios más allá del bienestar físico.