Desde niños nos vacunan, nos enseñan que de esta forma estaremos seguros, así que asumimos que no nos vamos a enfermar de eso, que como tenemos la vacuna, somos intocables ante esa enfermedad, así que dejamos de preocuparnos y nos descuidamos, lo que se nos olvida, es que siempre existe un pequeño margen de error ; la vacuna no es milagrosa, aunque es una cosa increíble y ha salvado muchas vidas, no podemos dejarle todo el trabajo, también hay que poner de nuestra parte para no enfermarnos.
Es una especie de paradoja
La vacuna nos protege, pero como nos vemos tan seguros, nos creemos intocables, nos descuidamos, aumentamos los factores de riesgo, y eso nos pone en peligro.
Acabamos poniéndonos en peligro porque nos creemos seguros.