Ayer en la tarde mi madrina me ayudó a hornear pasteles.
Había llegado a mi casa con unas bolsas verdes con todos los ingredientes dentro.
Yo tenía un antojo increíble y ella siempre me consiente.
El pastel lo íbamos a decorar con una pantera, por ser mi animal favorito.
Pusimos música mientras cocinábamos y empezamos a cantar.
Cuando terminamos con la mezcla lo metimos en el horno y fuimos a la sala a esperar.
Después de un rato llegó mi mamá y notó el olor dulce que llenaba toda la casa.
Se sentó en su trono, así llamaba a su sillón reclinable, en la sala y nos saludó.
Estaba cansada, probablemente por su trabajo.
Cuando escuchamos que el pastel estaba listo fuimos a revisarlo, lo sacamos y dejamos que se enfriara.
Al final del día todos nos sentamos a comer el pastel en el comedor.
Sabía muy rico y todos estábamos muy felices.
(El final está muy cutre, lo siento : v).