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Un poema de 30 versos?

Un poema de 30 versos.

En resumen

El NUEVO SONETO A ELENA Cuando estés vieja, niña (Ronsard ya te lo dijo), te acordarás de aquellos versos que yo decía. Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos, los últimos retoños de tu vida vacía.

Mejor respuesta

Cabezonsaso
8

El NUEVO SONETO A ELENA

Cuando estés vieja, niña (Ronsard ya te lo dijo), te acordarás de aquellos versos que yo decía.

Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos, los últimos retoños de tu vida vacía.

Yo estaré tan lejano que tus manos de cera ararán el recuerdo de mis ruinas desnudas.

Comprenderás que puede, nevar en primavera y que en la primavera las nieves son más crudas.

Yo estaré tan lejano que el amor y la pena

que antes vacié en tu vida como un ánfora plena

estarán condenados a morir en mis manos.

Y será tarde porque se fue mi adolescencia, tarde porque las flores una vez dan esencia y porque aunque me llames yo estaré tan lejano.

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VÍRESE

Hoy que danza en mi cuerpo la pasiòn de Paolo y ebrio de un sueño alegre mi corazòn se agita :

hoy que sé la alegría de ser libre y ser solo como el pistilo de una margarita infinita :

oh mujer - carne y sueño - , ven a encantarme un poco, ven a vaciar tus copas de sol en mi camino : que en mi barco amarillo tiemblen tus senos locos y ebrios de juventud, que es el más bello vino.

Es bello porque nosotros lo bebemos en estos temblorosos vasos de nuestro ser

que nos niegan el goce para que lo gocemos.

Bebamos.

Nunca dejemos de beber.

Nunca, mujer, rayo de luz, pulpa blanca de poma, suavices la pisada que no te hará sufrir.

Sembremos la llanura antes de arar la loma.

Vivir será primero, después será morir.

Y después que en la ruta se apaguen nuestras huellas y en el azul paremos nuestras blancas escalas - flechas de oro que atajan en vano las estrellas - , oh Francesca, hacia dònde te llevarán mis alas!

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FAREWELL

1

Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías.

Por sus Ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día.

2

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre que no nos una nada.

Ni la palabra que aromò tu boca, ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos, ni tus sollozos junto a la ventana.

3

(Amo el amor de los marineros

que besan y se van.

Dejan una promesa.

No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera :

los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte

en el lecho del mar.

4

Amo el amor que se reparte

en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno

y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse

para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca

Amor divinizado que se va.

)

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada

y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía.

Qué más?

Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasò.

Fui tuyo, fuiste mía.

Tú serás del que te ame, del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy.

Estoy triste : pero siempre estoy triste.

Vengo desde tus brazos.

No sé hacia dònde voy.

. Desde tu corazòn me dice adiòs un niño.

Y yo le digo adiòs.

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MARIPOSA DE OTOÑO

La mariposa volotea y arde - con el sol - a veces.

Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja : que la mece.

Me decían : - No tienes nada.

No estás enfermo.

Te parece.

Yo tampoco decía nada.

Y pasò el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte.

Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían : - No tienes nada.

No estás enfermo.

Te parece.

Era la hora de las espigas.

El sol, ahora, convalece.

Todo se va en la vida, amigos.

Se va o perece.

Se va la manò que te induce.

Se va o perece.

Se va la rosa que desates.

También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.

Se va o perece.

Pasò la hora de las espigas.

El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.

También me dice : - Te parece.

La mariposa volotea,

revolotea,

y desaparece.

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MUJER, NADA ME HAS DADO

Nada me has dado y para ti mi vida deshoja su rosal de desconsuelo,

porque ves estas cosas que yo miro, las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas

que sostiene tu ser y tu belleza

se debe estremecer al beso puro

del sol, del misino sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo a través de tu ser siento las cosas :

estoy alegre de mirar la tierra en que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos - dulces flores que se abren en el viento -

porque adivino el pájaro que pasa y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,

no se florecen para mí tus años, la cascada de cobre de tu risa no apagará la sed de mis rebaños.

Hostia que no probò tu boca fina, amador del amado que te llame, saldré al camino con mi amor al brazo como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa en que bebes el agua que yo bebo, vivo en tu vida, vives en mi vida, nada me has dado y todo te lo debo.

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Respuesta 2

AndreJohanna
6

Tu risa

Quítame el pan si quieres

quítame el aire, pero

no me quites tu risa.

No me quites la rosa,

la lanza que desgranas,

el agua que de pronto

estalla en tu alegría,

la repentina ola

de planta que te nace.

Mi lucha es dura y vuelo

con los ojos cansados

a veces de haber visto

la tierra que no cambia,

pero al entrar tu risa

sube al cielo buscándome

y abre para mí todas

las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora

más oscura desgrana

tu risa, y si de pronto

ves que mi sangre mancha

las piedras de la calle,

ríe, porque tu risa

será para mis manos

como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,

tu risa debe alzar

su cascada de espuma,

y en primavera, amor,

quiero tu risa como

la flor que yo esperaba,

la flor azul, la rosa

de mi patria sonora.

Ríe de la noche

del día, de la luna,

ríete de las calles

torcidas de la isla,

ríete del torpe

muchacho que te quiere,

pero cuando yo abro

los ojos y los cierro,

cuando mis pasos van,

cuando vuelven mis pasos,

niégame el pan, el aire,

la luz, la primavera,

pero tu risa nunca

porque me moriría.