ArteBásico1 respuestas

Himno a la concordia?

Himno a la concordia.

En resumen

Es justo que vosotros glorifiquéis de todas las maneras a Jesucristo, que os ha glorificado a vosotros, de modo que, unidos en una perfecta obediencia, sumisos a vuestroobispoy al colegio presbiteral, seáis en todo santificados. No os hablo con autoridad, como si fuera alguien.

Mejor respuesta

Rosie1
0

Es justo que vosotros glorifiquéis de todas las maneras a Jesucristo, que os ha glorificado a vosotros, de modo que, unidos en una perfecta obediencia, sumisos a vuestroobispoy al colegio presbiteral, seáis en todo santificados.

No os hablo con autoridad, como si fuera alguien.

Pues, aunque estoy encarcelado por el nombre deCristo, todavía no he llegado a la perfección en Jesucristo.

Aho­ra, precisamente, es cuando empiezo a ser discípulo suyo y os hablo como a mis condiscípulos.

Porque lo que nece­sito más bien es ser fortalecido por vuestrafe, por vues­tras exhortaciones, vuestra paciencia, vuestra ecuanimi­dad.

Pero, como elamorque os tengo me obliga a hablaros también acerca de vosotros, por esto me adelanto a exhortaros a que viváis unidos en el sentir de Dios.

En efecto, Jesucristo, nuestra vida inseparable, expresa el sentir del Padre, como también los obispos, esparcidos por el mun­do, son la expresión del sentir de Jesucristo.

Por esto debéis estar acordes con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis.

Y en cuanto a vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro obispo como las cuerdas de una lira.

Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un himno a Jesucristo.

Procurad todos vosotros formar parte de este coro, de modo que, por vuestra unión y concordia en el amor, seáis como una melodía que se eleva a una sola voz por Jesucristo al Padre, para que os escuche y os reconozca, por vuestras buenas obras, como miembros de su Hijo.

Os conviene, por tanto, man­teneros en una unidad perfecta, para que seáis siempre partícipes de Dios.

Si yo, en tan breve espacio de tiempo, contraje con vuestro obispo tal familiaridad, no humana, sino espiritual ¿cuánto más dichosos debo consideraros a vosotros, que estáis unidos a él como laIglesiaa Jesucristo y como Jesucristo al Padre, resultando así en todo un consenti­miento unánime?

Nadie se engañe : quien no está unido al altar se priva del pan de Dios.

Si tanta fuerza tiene laoraciónde cada uno en particular, ¿cuánto más la que se hace presidida por el obispo y en unión con toda la Iglesia?